martes, 1 de junio de 2010

Ni limpieza, ni orden, ni seguridad


NI LIMPIEZA NI ORDEN NI SEGURIDAD
Breve análisis de un año de administración de la Ciudad de San Salvador

Mayo 2010.


San Salvador vive un letargo impresionante. Luego de un año de administración del que se constituye un reducto de los intereses de lo que queda de la derecha política representada en Alianza Republicana Nacionalista y su figurín Norman Noel Quijano.


La compleja realidad de la ciudad capital del país más pequeño de la América Continental, ha sido obnubilada por un enorme cascarón mediático. Uno que otro evento cosmético, ha pasado como suceso en la oferta mediática salvadoreña pasando por alto los intereses de los ciudadanos de la más grande ciudad del pequeño país.


La campaña electoral de Norman Noel, plagada de irregularidades e ilícitos al comprobarse el voto extranjero en urnas capitalinas, se centró en un trillado estribillo, que a pesar de que algunos de sus lemas no son competencias municipales rezó así: Limpieza, Orden y Seguridad. La capital a 12 meses de la administración Quijano, carece más que nunca de limpieza, de orden y seguridad.


Las finanzas municipales


Contrastando con la crisis financiera que la administración Quijano tiene –algo de lo que nunca se quejaron anteriores administraciones- el señor Alcalde y su concejo se recetaron jugosos incrementos salariales en detrimento del erario de los capitalinos y capitalinas. A principios de marzo de 2010, Norman Noel y sus concejales se recetaron en total un incremento salarial de $96,000 anuales, es decir,$500 por concejal, cuando es obvia la incapacidad administrativa que ha producido más de 400 despidos sin justificación en la municipalidad para abrir los portones de la Alcaldía al cumplimiento de los compromisos del ahora munícipe con el personal y mano de obra que trabajaron en su campaña proselitista bajo la bandera arenera.


El lector, valiéndose de que la información municipal es pública, puede constatar en la secretaría municipal los escandalosos salarios de los jefes, gerentes, concejales, suficiente para escandalizarse por esas onerosas remuneraciones incrementadas en medio de una crisis financiera.


Según versiones de los empleados municipales, Quijano tiene que visitar – en su defecto su apoderado legal- un promedio de 2 veces por semana los juzgados donde se espera respondan ante la justicia por las arbitrariedades cometidas contra los trabajadores/as de la Alcaldía de San Salvador. A esto se suma el retroceso de las prestaciones ganadas por los empleados y la negligencia y retraso en el pago de las indemnizaciones de los despedidos.


Para contrarrestar la respuesta de los obreros, Quijano ha ofertado plazas a los cabecillas de uno de los sindicatos, organización dirigida por agentes afines al partido arena, en la Dirección Municipal de Desechos Sólidos, incrementando la planilla con agentes mano de obra de campaña del partido de derecha -de oposición- ARENA.


Aún con la compra de voluntades, Quijano no resuelve y enfrenta cada día la resistencia de los empleados municipales, respaldados por lo despedidos y vendedores informales, que reclaman respuestas del munícipe. La respuesta de Quijano: los garrotes y lacrimógenos del CAM.


¿Limpieza?


Basta un lúgubre paseo por las calles y avenidas de la ciudad para constatar la barrera mediática que separa el despacho municipal de la realidad capitalina. El ordenamiento del centro de San Salvador – promesa de campaña del odontólogo – se mantiene como ha sido siempre: un monumental caos urbano.


Ahí, se ejemplariza al realidad de miles de familias salvadoreñas en cualquier ciudad de este pequeño país. Ahí, se ejemplariza la inoperancia municipal claramente mostrada por el edil capitalino que, valiéndose de su asesoría mediática, prioriza eventos cosméticos malogrados en lugar de respuestas contundentes a la ciudadanía San Salvadoreña.


La mayoría de parques y avenidas de todos los distritos de la ciudad capital, carecen de iluminación total o parcial y seguridad. Plaza San Jacinto, Parque Santa Rosa, Trovador, Plaza Sandino, Parque Centenario, Redondel Arce, Redondel José Martí, Parque Mompegón, Parque San José, etc. Calles, pasajes y avenidas que solían permanecer plenamente iluminadas, ahora son agujeros de delincuencia. Oscuranas sin fin en plena ciudad capital.


La flota de recolectores de basura propiedad de la Alcaldía Municipal de San Salvador, ha sido sustituida por recolectores privados y por los camiones verdes de MIDES, quienes a pesar de la tardanza en la recolección en los distritos 2, 3 y 4 (por citar tan solo un ejemplo), son puntuales en solicitar las “propinas” cada que se acerca alguna festividad. Parece ser que el Alcalde prioriza la recolección en las residenciales de sus “accionistas de campaña” en lugar de los barrios, comunidades y colonias donde vivimos el resto de capitalinos.


Los mercados municipales. Los edificios abandonados convertidos en centros comerciales, ¿dónde están?


El alcalde juega a cerrar los ojos para que nadie lo vea. En lugar de ofrecer respuestas realistas, el edil capitalino traslada el fenómeno del comercio subterráneo de un lugar a otro, de una calle a otra. En los spots de campaña, Norman Noel publicitó su viaje turístico al Sur de América. Reprodujo los mensajes de campaña de sus “socios” de la derecha suramericana e irresponsablemente prometió obras de millonaria infraestructura para convertir edificios abandonados en centros comerciales donde estaría el comercio subterráneo del centro capitalino. ¿Dónde están los nuevos mercados?, ¿cuál es la fuente de financiamiento siendo el saldo de la Alcaldía capitalina en números rojos según sus tecnócratas financistas?

La cooperación internacional regala buses para discapacitados


Gracias a la cooperación internacional heredada de administraciones anteriores, Quijano publicita los buses para discapacitados. Pero no menciona que esos buses forman parte de un lote que fue distribuido a todas las alcaldías del área metropolitana de San Salvador y no sólo a la comuna capitalina. Norman Noel saluda con sombrero ajeno, una vez más.


¿Dónde está el Metrobús?


Aunque el transporte público no es competencia municipal, Quijano irresponsablemente ofrece el METROBÚS, basado en la experiencia de Ciudad de Guatemala de Álvaro Arzú. Nuevamente Quijano hace gala de soberbia ignorancia al desconocer que, en primer lugar en Guatemala el transporte público SÍ es competencia municipal y segundo, pasa por alto todas las determinantes del mercado salvadoreño.


Tampoco aclara el financiamiento ni de dónde sacara los permisos o ampliaciones de las calles para la circulación de esas unidades. Tampoco explica la relación con el mercado del transporte público ya existente en el país ni responde…¿dónde podemos tomar el metrobús?, ¿dónde está? ¿a qué horas pasa?. Norman Noel Quijano mintió una vez más.


El lector podrá juzgar si Quijano se refiere en sus apariciones públicas a este tema, y verá que no, simplemente porque mintió.


¿Orden?...¿Seguridad?


Que le baste al lector un simple paseo por cualquier punto de la ciudad, para evidenciar la deuda, la prepotencia y la alevosa mentira del ahora edil. La delincuencia se incrementará proporcionalmente a los niveles de desigualdad imperantes en el país. Quijano, haciendo gala del populismo que dice aborrecer, prometió establecer un régimen de orden en un municipio que no se entiende a sí mismo sin antes comprender su interrelación con los municipios de la llamada “área metropolitana de San Salvador”.


Aún así, Norman Noel nombra a un militar retirado, que inmediatamente nombrado en el cargo, y como principal logro presenta la sustitución de la naturaleza de cercanía a la comunidad que anteriormente ostentaba el CAM para pasar a ser el cuerpo de matones, serenos y vigilantes privados del señor alcalde y sus allegados.
Ni orden ni seguridad


“No permitiré más chupaderos ni moteles en la ciudad capital”, exclamó con vehemencia el ahora alcalde. El lector, amablemente puede comprobar en la realidad cotidiana que si de seguridad se habla, el incremento de moteles, expendios de aguardiente y demás en zonas residenciales es notable durante la administración Quijano. Para el caso citamos la 20 Avenida norte y 35 calle oriente de la colonia Atlacatl, donde un nuevo motel se ha abierto, extrañamente con la venia de la Iglesia que colinda con ese establecimiento. En las cercanías del lugar, existe el parque Mompegón, que fuera por más de 12 años lugar de esparcimiento de familias residentes en los alrededores. Hoy, el lector puede comprobar que el Parque Mompegón es un triste parque sin iluminación, según los residentes del lugar, en 13 años jamás faltó iluminación al citado parque no obstante el ahora alcalde prometió en su campaña que mantendría iluminada a la ciudad.


La colonia La Rábida, en el distrito 1, fue punta de lanza durante la campaña arenera. Quizá porque Quijano estableció cerca de ahí su consultorio odontológico mientras ejerció esa profesión. Norman Noel prometió no abrir más establecimientos como cervecerías. La colonia que por más de una década ha luchado por mantenerse en tranquilidad, ha sucumbido ante los malos manejos en el Distrito 1 de la municipalidad dirigida por Quijano. En el vecindario, existe el colegio Centroamérica, una zona residencial y muchas familias, niños y niñas que interrumpieron esa tranquilidad cuando a partir de Mayo del 2009, Norman Quijano aprobó la apertura de un “chupadero”, transgrediendo cualquier ordenanza de los concejos municipales anteriores. El establecimiento en cuestión- uno de varios que se la alcaldía ha aprobado en el sector- , carece de identificación o rótulo visible, de permisos para vender bebidas alcohólicas, situado a 50 metros de una institución escolar, carece de parqueo y las condiciones mínimas para operar. No obstante, otra de las promesas de campaña de Quijano se desdibujan estrepitosamente.

Crimen sanitario


Norman Noel, a días de su administración, fue responsable de crímenes contra la salud pública cuando en medio de una crisis por dengue distribuyó a la población paquetitos de medicamentos provenientes del laboratorio de uno de sus amigos de su partido.


Esos paquetitos contenían medicamentos que no son recetados para tratar el dengue, que no circulan por considerarse obsoletos y que pudieron ocasionar la muerte de algún ciudadano. El odontólogo se convirtió de la noche a la mañana en médico epidemiólogo y públicamente llegó a lanzar recomendaciones médicas y críticas a las autoridades de salud.
Las autoridades de salud, evidencia en mano, se vieron en la obligación de advertir en conferencia de prensa a la población sobre los medicamentos que el alcalde capitalino estaba distribuyendo, desmintiendo las versiones cargadas de soberana ignorancia médica del edil capitalino y con ello, salvando las vidas de los ciudadanos y ciudadanas de San Salvador.

¿Y La tarjeta joven?


Las otrora campañas ciudadanas en las que participaban los jóvenes de las comunidades, entre otras actividades deportivas, recreativas y culturales, elaborando murales educativos a favor de la sana convivencia y contra la violencia, han sido sustituidas por la leyenda megalómana de “Norman Quijano Alcalde” en cualquier punto de la ciudad.


La famosa tarjeta para los jóvenes, otra pálida promesa del odontólogo, no es más que una frase lejana de campaña. Jamás existió ni hay luces para crear soluciones reales y tangibles para los jóvenes.


La inexistente tarjeta daría acceso a la juventud a gimnasios, transporte, cines y demás actividades. La juventud para la administración Quijano, se reduce a la apertura de la piscina cercana a Don Rúa. Asimismo, lo que antes se vislumbraba como un prometedor proyecto por y para los jóvenes, el Instituto Municipal de los Deportes y Recreación, es ahora un ente sin parte ni arte en el quehacer de los jóvenes capitalinos.


Para saber de deportes hay que hacer deporte, no hablar de deporte. En alusión al Sr. Jaime Vilanova, locutor deportivo y concejal de deporte que a todas luces no pone en riesgo su jugoso salario en los medios de comunicación empresarial por ensuciarse las zapatillas enfrentando la dura realidad de la juventud capitalina. Nada de eso. Emulando al resto de concejales, Vilanova escasamente se presenta los días de reunión del Concejo Municipal, y por supuesto puntualmente a cobrar su jugoso cheque.

Destrucción de la participación ciudadana


La red de promotores municipales, primer contacto entre la comuna y sus ciudadanos, ha sido convertida en una suerte de cuerpo de proselitismo electoral en función de Norman Quijano.
Interesantes iniciativas impulsadas por la ciudadanía como el Plan Ciudad, proyecto que buscaba garantizar en rol contralor de la ciudadanía hacia su gobierno local independientemente de los partidos políticos, ha sido prácticamente desarticulado, neutralizado, así como la cantidad de proyectos orientados a incentivar la participación ciudadana.


Juzgue el lector. Ni limpieza, ni orden, ni seguridad.

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